5 cosas que hacen los padres para seguir adelante en tiempos difíciles
Tengo una amiga que admiro de verdad. Cuando la conocí, trabajaba de 9 a 6, estudiaba Derecho, llegaba tarde a casa para hacer los deberes con su hija de 5 años (si todavía estaba despierta) y, además, se encargaba de cocinar y de las tareas domésticas.
Ahora es abogada. Y es mi ídola.
Los estudios siempre analizan a los atletas de élite para entender el alto rendimiento. Pero yo decidí buscar consejo en los verdaderos gurús de la productividad: los padres.
Aquí tienes 5 cosas que hacen los padres para seguir adelante en tiempos difíciles.
1. Rebaja tus estándares para las cosas que no son importantes
“No pasa nada si no limpias la casa, no haces la colada o dejas cualquier otra cosa sin hacer. ¡Lograste mantener con vida a tu persona favorita del mundo durante todo el día! Eso es un triunfo.”
Deja de intentar hacerlo todo. Establece un mínimo y siéntete bien con el simple hecho de cumplirlo. Y no te quedes atrapado pensando en lo que no hiciste. Concéntrate en lo que sí lograste hacer hoy:
“A veces simplemente tienes que decidir que es más importante disfrutar de un paseo por el parque o ir a la zona de juegos de McDonald’s a cenar comida basura… en vez de cocinar.”
2. Paga ayuda cuando sea posible
“Usa parte de tu sueldo bien ganado y contrata ayuda. No puedo explicar cuánto me resistí cuando mi pareja insistió en contratar tanto a una persona para limpiar la casa (una vez por semana) como a alguien para mantener el jardín. Ahora soy una defensora convencida. Es dinero bien invertido.”
Piensa cuánto vale tu tiempo y en qué quieres emplearlo, y empieza a delegar el resto:
“Si puedes permitirte pagar a otra persona para quitarte de encima las tareas mundanas, te sorprendería lo liberador que puede ser.”
Pagar por ayuda no significa necesariamente contratar a alguien a tiempo completo. Incluso cosas pequeñas, como recoger la compra o pedir que te la lleven a casa, pueden marcar una gran diferencia.
3. No te sientas culpable
“La culpa puede ser increíblemente agotadora si se apodera de ti. A veces tengo que parar un momento para recordarme que no pasa nada por echarme una siesta en vez de limpiar la cocina, o por contratar a alguien para trabajar en el jardín porque, siendo realista, yo no voy a llegar a hacerlo.”
Esto importa aún más si eres una persona muy exigente contigo misma: no tienes que sentirte culpable por no hacer todo de la forma más eficiente posible.
Y está perfectamente bien pagar a alguien para poder tomarte un tiempo para ti:
“No te sientas culpable por apoyarte en las cosas que necesitas para superar la semana y que otras personas quizá no harían o no necesitarían. Por ejemplo, si necesitas echarte una siesta, contratar a alguien para limpiar o comer comida rápida. Usar platos de papel no es un defecto de carácter. Prioriza lo más importante y hazlo lo mejor que puedas.”
4. Prioriza recargar energías
“Recuerdo que llegaba al viernes completamente agotada, así que todos los viernes por la tarde teníamos la rutina del ‘viernes de desconexión’. Nada de tareas domésticas: pedíamos la cena y pasábamos mucho tiempo descansando. Todos los sábados dormíamos hasta tarde.”
Descansa siempre que tengas la oportunidad. No hay nada más difícil que rendir bien cuando estás privado de sueño, y los padres lo saben mejor que nadie:
“Priorizar el sueño por encima de prácticamente todo lo demás de forma habitual y turnarse para que ambos puedan dormir todo lo posible, si hace falta.”
5. Recuerda que esto es temporal
“Esta es la etapa de la vida en la que corres en una cinta a toda velocidad. Mejora cuando los niños crecen.”
Cuando estés pasando por un momento difícil, reconoce que es una etapa complicada de la vida, pero que también es eso: solo una etapa.
“Sí mejora, muchísimo, sobre todo cuando dejas de ser su chófer. Y cuando ya no dependan tanto de ti, te sorprenderá cuánto más puedes conseguir en tu carrera profesional.”
Para bien o para mal, nada dura para siempre:
“En unos años, cuando tus hijos hayan crecido, podrás dormir hasta la hora que quieras y ser todo lo perezoso que quieras en tus días libres, y te sentirás bien porque lo hiciste. Pasaste años y años trabajando sin parar, criando a tus hijos y cuidando de tu matrimonio, y ahora podrás descansar. Y lo mejor es que podrás ser amigo de los maravillosos adultos que criaste. Todo habrá valido la pena.”
Aprende a atesorar los momentos. Incluso los difíciles.